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Lun a Vie de 11.30 a 19.30 hs. Sáb de 11 a 13 hs.

La inquietud que atraviesa el río

La inquietud que atraviesa el río

Paula Senderowicz

Del 21 de Septiembre al 31 de Octubre de 2011 - Inaugura: 19hs  - Entrada: libre y gratuita

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Exposición de pinturas realizadas en guache sobre papel entelado.

La obra de Paula Senderowicz es un campo de encuentros y fricciones entre las propiedades y comportamientos de materias fluidas y la historia del paisaje, código visual que resume las formas de representar, pensar o imaginar la naturaleza. ¿Cómo hacer un paisaje que en vez de formar la materia pictórica sea el lugar donde sus propiedades puedan expresarse?

 

El paisaje como punto de rozamiento, como obstáculo si se quiere, para que pueda explayarse allí la acuosidad de la acuarela. Un mismo motivo se despliega en múltiples, a veces mínimas, variaciones; la creación de un título rebasa la función de nombrar una serie de objetos y genera un eco que atraviesa toda la obra: déjà vu.

 

Más que una anomalía, la experiencia psíquica del déjà vu revela el funcionamiento de la memoria. Bergson descubrió que el recuerdo sucede en el mismo momento que la percepción, como un desdoblamiento del presente. Esta imagen desdoblada de una experiencia no sólo es proyectada hacia el pasado: también revela el presente vivido como potencialidad.

 

Ese poder-ser de un acto (que no se agota en el acto) alude, en última instancia, a la potencia (irrealizable, infinita) del lenguaje. La naturaleza del déjà vu revela que la obra de Paula Senderowicz no apela a la repetición como mecanismo formal, sino a la reapropiación constante, desde el trabajo realizado, hacia el trabajo vivo. Como si el verbo de la pintura solo debiera existir en gerundio.

 

La experiencia más reciente de desdoblamiento toma la forma de un biombo, pintado en sus dos caras, una luminosa y otra más oscura. Luz y sombra no componen una unidad: la doble faz liga el tiempo de la experiencia a la percepción de un hiato insalvable. En su famoso Gran Vidrio, Duchamp figuró (en un mismo plano transparente) la incompatibilidad eterna entre el registro superior de la novia y el registro inferior de los solteros. No habrá jamás apareamiento (la imagen popular del amor como completitud) entre las dos mitades de esta máquina sexual condenada a un funcionamiento circular. Me atrevería a decir que la pintura-biombo es el opuesto específico del Gran Vidrio. No rige allí la circularidad sino la circulación: damos la vuelta; cuando volvemos, la primera cara ya no es la misma, es casi igual, pero no idéntica. Y así sucesivamente. Un flujo (sinestésico) donde el déjà vu deja ver la diferencia (mínima, pero esencial) entre lo potencial y lo realizado.

 

La inquietud que atraviesa el río. En términos eróticos, la máquina célibe de Duchamp es, en definitiva, estéril. El paisaje (doble, infinito) de Paula Senderowicz abre a una renuncia que se desplaza y, a través de la cual, por lo tanto, es posible dar a luz.
 

 

Valeria González, Lic en Historia del Arte,
Fragmentos del  libro de la artista que se presentará en el mes de Octubre

ARTISTAS PARTICIPANTES

 
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