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Mar a Dom de 14 a 20.30 hs.

Televisión. El Di Tella y un episodio en la vida de la TV

Televisión. El Di Tella y un episodio en la vida de la TV

Muestra colectiva

Del 21 de Octubre al 18 de Diciembre de 2010  - Entrada: libre y gratuita

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Secciones de la exposición


Autorreferencialidad y aparatos
La creación de circuitos cerrados fue una de las obsesiones de los artistas de la época. La posibilidad de abandonar el rol de público pasivo y anónimo y transformarse en uno que ocupa el lugar de estrella eligiendo qué hacer frente a/en la pantalla fue uno de los atractivos más grandes que ofrecía la nueva tecnología. Estos circuitos atraían por la perspectiva de poder mirar el propio cuerpo coronado por el marco mitificador del televisor y, a la vez, por la mágica posibilidad de ver espejados los propios movimientos de manera simultánea.
Otros artistas realizaron circuitos cerrados con el objetivo de producir una circulación tautológica de información, evidenciando la puesta en funcionamiento de un sistema de comunicación.

Pop, estrellas y estrategias de la fama
Con el auge de los nuevos medios de comunicación, los artistas comenzaron a tener un lugar inédito en la prensa, y a partir de ello se ocuparon de redoblar la apuesta identificándose con las estrellas del momento en sus estrategias de promoción, en la construcción de sus looks y en sus actitudes. Esta transformación fue a la vez una herramienta de promoción y la consecuencia de un interés auténtico por traspasar los límites sociales del sistema del arte y llegar a las masas.

El arte como experimentación sociológica
La certeza de que la experiencia inmediata de la realidad estaba siendo progresivamente reemplazada por una experiencia mediatizada fue una de las ideas que llevaron a un grupo de artistas, liderados por el crítico Oscar Masotta, a crear un arte de los medios de comunicación. Además de la escritura de un manifiesto, firmado por Eduardo Costa, Raúl Escari y Roberto Jacoby, el grupo (que se completa con los aportes de Julián Cairol) realizó una serie de proyectos que apuntaban a evidenciar el poder de los medios en la construcción de la realidad y a imaginar nuevos modelos de participación de los espectadores.

Atmósferas de luz catódica
La fascinación de los artistas con el aparato de televisión (en cuanto emisor de imágenes) determinó otro de los usos estéticos de la nueva tecnología. En la estela de Nam June Paik, creadores de todo el planeta encontraron en el televisor potenciales escultóricos, reafirmando el fetichismo que se reproducía culturalmente y transformándolo en una suerte de monumento doméstico. La presencia del televisor, que durante los años 60 ingresó a millones de hogares y modificó radicalmente los hábitos de entretenimiento e información, volvía a mutar en proyectos en los cuales se exploraban las posibilidades visuales de una “caja difusora de luz”.

Rituales tecnológicos, mitos políticos y efectos colaterales
La última de las secciones reúne obras de formato más tradicional que utilizan la figura o los efectos de la televisión de los años 60 para realizar diferentes tipos de comentarios. Así, las piezas de Luis Felipe Noé representan, según su autor, una reflexión sobre Cristo, como si éste se hubiera encarnado entonces en la más popular de las tecnologías domésticas de información y entretenimiento, y una versión del efecto especular del entonces novísimo medio. La obra de Antonio Berni, a su vez, nos muestra un grupo de militares que observa por televisión la imagen del cuerpo sin vida del Che Guevara, con lo cual señala la mediatización de la política, y, por último, la pintura de Jorge de la Vega está inspirada en los efectos psicodélicos de la televisión norteamericana de los años 60.

 

Reseñas de las instalaciones
 

Miguel Mitlag
Es Con Gran Placer Que Anunciamos Una Repetición

El espacio es la más dramática entidad.
La repetición es la diferencia sin concepto

Es Con Gran Placer Que Anunciamos Una Repetición es una obra situacional para la sala de P.B. del Espacio Fundación Telefónica.
El proyecto está basado en una obra previa, ajena, de David Lamelas, Situación de tiempo (1969) y es la continuación escultórica y de una lógica espacial desarrollada previamente en una obra propia: T.V.set (2009), fotografías - tríptico.
Es Con Gran Placer Que Anunciamos Una Repetición consiste en la repetición (x3) de un set de televisión (el estudio al que los periodistas se refieren como: “vamos al estudio”). Los tres sets, idénticos en su forma, estructura y ambientación, se diferencian solamente en los colores de la puesta en escena de todos sus elementos.
La intención de este trabajo es que el espacio funcione con una cierta repetición perceptiva, donde el visitante en su recorrido (por una especie de pasillo lateral, semi-elevado, unidireccional) se enfrenta, una tras otra, a tres situaciones espaciales que son a la vez iguales (cada uno con su utilería y atrezo, como escritorio, micrófono, luces, pantallas planas de fondo, etc.) y diferentes.
La instalación se presenta en una sala rectangular de 4 x 9 metros, donde se encuentran los tres sets de televisión. Estos sets quedan unidos por un pasillo lateral al que se accede por unos escalones, demostrando así la diferencia de altura que existe respecto a los sets. Únicamente el espectador los podrá observar desde este pasillo, sin poder ingresar al decorado. La escenografía de los sets queda evidenciada por su precaria estructura, acentuando de tal forma, su condición de artificialidad.
Tres televisores de pantalla plana con una imagen de video y a una velocidad lenta e hipnótica, están embutidos en la pared de fondo de cada set.


Andrés Di Tella
La televisión y yo

Marta Minujín fue la primera artista argentina que supo ver y entender la televisión. En 1964 hizo un happening en pleno estudio de televisión, posiblemente el primero del mundo, trasmitido en vivo por canal 7. Y en 1966 hizo otro happening, Simultaneidad en simultaneidad, que transformó al Instituto Di Tella de la calle Florida en un estudio de televisión.
Yo mismo, hijo de uno de los fundadores de aquel Instituto Di Tella, hice una película sobre mi familia que se llamó La televisión y yo. A modo de homenaje a Marta Minujín, propongo una instalación muy simple, a la que le doy el título de mi película. Y es nada más que esto: Marta Minujín mirando la tele.
Dos pantallas enfrentadas. En una pantalla, vemos en primer plano a Marta Minujín, iluminada apenas por la luz azulada de un televisor. En la otra pantalla, en simultáneo, vemos las imágenes de la tele que ella está mirando, siguiendo su zapping.
Tanto la imagen de Minujín, como las imágenes de la televisión, habrán sido procesadas en postproducción, para darle cierto extrañamiento a esa situación arquetípica de la familiaridad que es estar mirando la tele.
La idea es que estas dos pantallas estén a la entrada de la muestra, como una referencia a la actualidad (esta es Marta Minujín hoy, estos son los programas de la televisión hoy), antes de ingresar a la historia que plantea el recorrido de la muestra. La propuesta se completa, en ese sentido, con una selección de breves segmentos de la programación televisiva de los años 60 –también procesados en postproducción- que estarán distribuidos en el interior de la sala principal de la muestra (4 pantallas o monitores). Entre las trasmisiones de Andrés Percivale desde Vietnam y Mónica Mihanovich desde Cabo Cañaveral, imágenes en blanco y negro de la actividad del propio Instituto Di Tella, otra novedad de la época.


Jorge Macchi

Las obras de Jorge Macchi, quien ha sido especialmente invitado por los curadores para esta ocasión, actúan como comentarios poniendo de manifiesto la temática tratada en la exposición, sobre la historia de la TV en la década del 60 y su influencia en el Instituto Di Tella.

Las dos obras que comentan sobre los Web Sites, hacen referencia a la decadencia del aparato de televisor de rayos catódicos, que a su vez que puede ser vista como el declive del formato “televisión”, por más que este tipo de televisores de rayos catódicos hayan sido reemplazadas por las pantallas planas. Sin duda esta declinación se da a manos de Internet y por eso el artista ha considerado apropiado que el proceso sea realizado en formato de website y sea visto en una laptop.

Circuito cerrado televisión apagada, es una referencia a ese formato tan utilizado en las experiencias de los 60. En esta obra también se evidencia el circuito cerrado pero con un desfasaje de tiempo y espacio. En la pantalla de los dos televisores que parecieran estar apagados, se ven reflejos de una situación que aparentemente ocurrió delante de la pantalla en otro momento y en otro lugar.

 

TEXTO CURATORIAL

 
  • Rafael Cippolini e Inés Katzenstein

A fines de la década del 60, la Argentina exhibía un nuevo récord: era el país con más horas transmitidas por televisión de todo Occidente. Un récord de récords para la época de mayor expansión de la industria televisiva, pero también de radical redefinición de las teorías sobre los nuevos medios de comunicación.

Para Jorge Romero Brest, director del Centro de Artes Visuales del Instituto Di Tella, no solo eran tiempos de balance y análisis: la experiencia del Instituto llegaba a su fin en paralelo con el agotamiento formal y conceptual de los modos tradicionales de hacer arte (pintura, escultura, etc.). Para el crítico, entonces, eran tiempos de prueba y experimentación: no debería sorprendernos que hacia 1969 haya proyectado transformar el célebre Instituto en un estudio de televisión, un gesto que venía a confirmar la decisiva centralidad que el medio había conquistado en los ámbitos culturales más heterogéneos.

Su idea de sustituir la sala de exposiciones por un centro de experimentación televisiva era deudora de un proceso que se había iniciado unos años antes de la mano de los artistas y que había tenido al Di Tella como centro de operaciones: por primera vez el arte proponía modificar la televisión desde todos los ángulos, convirtiendo el doméstico aparato en escultura, fetiche y sistema autorreferencial, pero también transformando las especulaciones teóricas (sociológicas, tecnológicas y políticas) en una indagación de la visualidad social y sus efectos, en lo que fue uno de los episodios más singulares en la historia de la pantalla chica.

Algunos de los artistas más destacados del grupo de vanguardia que trabajaba alrededor del Di Tella se abocaron a apropiarse de la TV, reinventándola, impugnándola, generándole nuevos usos y, por lo tanto, expandiéndola. Los experimentos realizados (e incluso los solamente proyectados) tuvieron como temas la repercusión cultural de las noticias, la transmisión de experiencias artísticas por televisión, la participación de los espectadores en la construcción de la imagen televisiva, la transformación de la identidad del artista a través de su identificación con las celebridades mediáticas y la exploración del poder de la televisión en la imaginería social.

A partir del despliegue de múltiples materiales de archivo, esta muestra presenta los diversos proyectos que involucraron arte y televisión desarrollados alrededor del Instituto Torcuato Di Tella, entre 1965 y 1969, proyectos de Marta Minujín, David Lamelas, Roberto Jacoby, Eduardo Costa y Raúl Escari, Grupo Frontera, Luis Felipe Noé, Jorge de la Vega y el grupo Pop. En ellos, la TV fue simultánea y sucesivamente un material, un soporte, un problema sociológico, un medio para modificar, una inspiración, una novísima sensibilidad y la posibilidad de descubrir otras reglas del juego para el mundo del arte.

Además del material de archivo (fotografías, textos de artistas, grabaciones de televisión, etc.) se incluyen algunas obras de la época y la intervención de tres artistas contemporáneos que reflexionan sobre la historia de la TV a través de obras realizadas especialmente para la exposición: Jorge Macchi, Miguel Mitlag y Andrés Di Tella.
El núcleo de la exposición se divide en cinco secciones que testimonian distintos modos de aproximarse a los fenómenos de la TV de ese tiempo.

Rafael Cippolini e Inés Katzenstein

 

ARTISTAS PARTICIPANTES

 
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